El Lobo y la Garza
Un día un lobo hambriento caminaba por un bosque grande y oscuro. El lobo tuvo suerte, porque encontró carne fresca y empezó a comer. Pero comió muy rápido y un hueso enorme se le clavó en la garganta. El lobo no podía respirar y corrió por el bosque con mucho dolor. Pidió ayuda a todos, pero los animales tenían miedo de él. En ese momento una garza de patas largas estaba junto al arroyo.
El lobo se acercó a la garza con dolor y empezó a suplicarle. "Si me sacas el hueso de la garganta, te daré un gran premio," dijo. La garza tuvo miedo al principio, pero el premio la convenció. Metió con cuidado su largo pico en la enorme boca del lobo. Agarró el hueso afilado del fondo y lo sacó de una vez. El lobo respiró hondo y el dolor desapareció enseguida.
La garza, muy contenta, se puso delante del lobo y pidió su premio. El lobo se rió con maldad y la miró con ojos furiosos. "Metiste la cabeza en la boca de un lobo y sigues viva," dijo. "Tu premio más grande es la vida, ¡no me pidas nada más!" La pobre garza sintió vergüenza por su buena acción y se marchó. Esperar las gracias de la gente mala es un gran error. Quien sirve al malvado recibe ingratitud como paga.