El Lobo y la Cabra
En un día soleado de primavera, un lobo hambriento buscaba comida en las montañas. En lo alto de una roca alta y empinada apareció una cabra pequeña. La cabra comía con gusto la hierba verde y fresca de la roca. El lobo vio a la cabra, pero no pudo subir a la roca alta. Por eso se le ocurrió un plan astuto. El lobo llamó a la cabra desde abajo con voz dulce.
"Querida cabra, amiga mía, ¿no tienes miedo de caer ahí arriba?", dijo. "Baja aquí conmigo, porque aquí la hierba es muy bonita." "La hierba de aquí abajo es más dulce y también mucho más blanda." La cabra era lista y entendió al lobo enseguida. El lobo no quería protegerla, quería llenar su barriga. La cabra miró hacia abajo con cuidado desde el borde de la roca.
La cabra sonrió con calma y respondió al lobo. "Gracias por tu preocupación por mí, mi amigo astuto." "Pero no piensas en mí, piensas en tu barriga." "Prefiero quedarme en esta roca alta y comer mi hierba tranquila." El lobo vio que su truco no funcionaba y se marchó. Nunca debemos creer las palabras dulces de la gente mala. No todo el que te sonríe es tu amigo.