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El lobo y el zorro ante el mono juez

Nivel B2 · 306 palabras

El lobo y el zorro ante el mono juez

Érase una vez, en el corazón de un bosque profundo sombreado por árboles de un verde intenso, una vida llena de color. En este bosque vivían un zorro moteado conocido por su astucia y un lobo gris conocido por su codicia. Una mañana de otoño la presa fresca de la cueva del lobo desapareció de repente. Loco de rabia, el lobo empezó a buscar al sospechoso gritando por el bosque con todas sus fuerzas. Al final las flechas de su sospecha se dirigieron al astuto zorro que se deslizaba en silencio entre los matorrales. El lobo le cortó el paso al zorro y le gritó con voz dura. "¡Tú robaste mi sabrosa comida, devuélvemela ahora mismo!"

El zorro, con aire inocente, entornó los ojos y negó la acusación. "¡Yo no toqué tu presa, no puedes calumniarme!", respondió. Al crecer la disputa, ambas partes decidieron acogerse a la justicia del sabio mono para resolver el asunto. El mono juez, sentado en la rama de un roble alto, escuchó con atención a las dos partes. El lobo contó con palabras exageradas y lágrimas cuán grande era el daño que había sufrido. El zorro, por su parte, hizo juramentos para demostrar qué vecino tan honrado era. El mono se acarició la larga barba y contempló con calma el teatro de los dos farsantes.

Cuando terminó el juicio, el sabio mono golpeó con su mazo de madera sobre el tronco y anunció su fallo. "Tú, oh lobo, en realidad no pareces alguien que haya perdido nada", dijo. "Y tú, oh zorro, aunque digas que no robaste, pareces haber cometido este robo", añadió. El mono declaró ante todos que ambos habían perdido su credibilidad a causa de sus mentiras pasadas. Así el que parecía tener razón resultó culpable y el que parecía inocente fue hallado culpable, y ambos se fueron con las manos vacías. Las palabras de los mentirosos y los tramposos no las toma nadie en serio, aunque digan la verdad. La vela del mentiroso arde solo hasta el anochecer.