El Lobo y el Caballo
Un día de primavera, un lobo astuto paseaba por un campo. En medio del campo vio mucha cebada fresca y amarilla. Pero los lobos no comen cebada, así que no le servía. En ese momento apareció un caballo fuerte y hermoso. El lobo decidió enseguida hacer un plan astuto. Sonrió y corrió deprisa hacia el caballo.
Con voz dulce le ofreció un gran favor. «Querido amigo, encontré un campo de cebada muy rico», dijo. «Nunca la toqué, porque te quiero mucho», añadió. «Ven y come esta cebada fresca», llamó el lobo. El caballo miró al lobo y entendió su idea enseguida. Respondió con voz tranquila y lo miró a la cara.
«Me dejas la cebada porque tú no puedes comerla», dijo. «Tu falsa bondad nace solo de tu necesidad», añadió. El caballo sabio no confió en él y se alejó rápido. El lobo se quedó en el campo, lleno de vergüenza. Nunca confíes en un regalo que no sirve a quien lo da. La mentira tiene las patas cortas.