El lobo desdichado, el zorro y el mulo
Érase una vez, al borde de un viejo bosque por donde corrían aguas frescas, vivían un zorro tramposo y un lobo orgulloso. Estos dos socios buscaban presa entre los árboles espesos durante todo el día para llenar sus estómagos hambrientos. Por fin, en medio de un prado verde, vieron una mula enorme que pastaba despreocupada. El lobo observó a su presa y se relamió con apetito, queriendo apoderarse enseguida de aquel sabroso bocado. El astuto zorro, en cambio, actuó con cautela y prefirió quedarse atrás con pasos furtivos. El lobo se acercó a la mula con aire valiente y le habló con voz de reproche. "Oh mula, el precio de este hermoso prado es alto, ¡debes dejar que te coma ahora mismo!", dijo.
La mula lista, sin inmutarse, entornó los ojos y respondió con actitud muy tranquila. "Puedes comerme, pero mi dueño grabó mi precio de venta bajo mi herradura trasera," dijo. "Si sabes leer y escribir, lee primero mi precio para que te dé mi bendición," añadió. El lobo, cegado por la codicia, aceptó enseguida esta astuta propuesta de la mula. El lobo orgulloso, que quería ocultar su ignorancia, se puso detrás de la mula con aire de sabio. El zorro, en cambio, se puso a observar este extraño regateo desde detrás de los arbustos con ojos curiosos. La mula levantó al aire su pata dura como el acero y acercó sus herraduras ante los ojos del lobo.
El lobo acercó mucho su cabeza a la pata de la mula para leer las letras imaginarias de la herradura. En ese mismo instante la mula soltó con todas sus fuerzas una coz tremenda y golpeó la mandíbula del lobo. El lobo, aturdido, rodó hacia atrás entre gritos y cayó al suelo cubierto de sangre. La mula lista, relinchando alegremente, se alejó deprisa hacia las profundidades del bosque y desapareció. El zorro se acercó al lobo herido y se rió disimuladamente de su lamentable estado. Las personas orgullosas que se lanzan a un trabajo que no conocen y se jactan más allá de sus posibilidades reciben al final una dura lección. El arrepentimiento tardío no sirve de nada.