El Lobo Cojo y la Oveja
Hace mucho tiempo, junto a un bosque verde vivía un lobo herido. En una pelea con los perros se rompió una pata y quedó muy débil. Llevaba días sin cazar y no podía levantarse por el hambre y la sed. Una mañana soleada vio una oveja lista sobre la hierba fresca. El lobo hizo enseguida un plan astuto y llamó a la oveja. "Querida amiga, ayúdame un poco, por favor", dijo con voz débil.
"Me duelen mucho las patas y no puedo moverme", añadió. "¿Me traes un poco de agua del arroyo de allí?", preguntó. "Si me das agua, yo mismo puedo buscar mi comida", dijo. La oveja se detuvo y miró con atención al lobo herido. Enseguida vio la intención peligrosa en sus ojos. El lobo hablaba con mucha dulzura, pero la oveja no le creyó.
La oveja se quedó un poco más lejos y respondió con calma. "Si te traigo agua, mi carne será tu comida", dijo. "Tu objetivo no es la sed, sino una trampa para mí", añadió. La oveja lista no perdió tiempo y se alejó deprisa. El lobo se quedó con hambre y sed, y la miró marchar. Nunca debemos creer las dulces palabras de la gente malvada. El lobo cambia el pelo, pero no las mañas.