El león y el águila
El león, dueño de las tierras, envió un mensaje al orgulloso águila, dueño de los cielos, ofreciéndole hacer un tratado de amistad. El águila aceptó la oferta del león, pero el león dijo: "Para que seamos amigos por completo, debes darme una garantía de lealtad." Aunque el águila dijo: "Vuelo libremente en el cielo, mi palabra es sólida", el león actuó con cautela y recordó las inconsistencias pasadas del águila. El león dijo: "Tienes alas, si no cumples tu palabra te volando te vas; debes dar una garantía sólida para que pueda confiar en ti."
Al elegir un aliado fuerte, hay que mirar no solo sus capacidades, sino su fidelidad a las promesas y su honestidad. Los acuerdos hechos con personas poco fiables que están en posición de huir cuando sea necesario se rompen en la primera crisis. Es esencial para la continuación de una asociación que las personas aliadas acepten la responsabilidad y ofrezcan una garantía sólida. Cuando se sacude la confianza, incluso las alianzas más fuertes se rompen al instante.
Debe comprobarse la honestidad de la persona con la que se alía. Un aliado con mal carácter es un peligro. Una garantía sólida construye confianza. Un amigo con alas se va volando rápidamente.
La fidelidad a las promesas es la condición de la asociación. Quien actúa con cautela no sufre daños. La confianza es el fundamento de la asociación.