El león enfermo, el zorro y el oso
Érase una vez un león viejo y poderoso que reinaba en un valle profundo que abrazaban espesos bosques. Un día, aquel soberano magnífico cayó presa de una enfermedad implacable y tuvo que retirarse a su cueva húmeda. Todos los animales del bosque se presentaron uno a uno ante el león para mostrar su lealtad y le transmitieron sus deseos de pronta mejoría. Pero el zorro, conocido por su astucia, aún no había pasado por la cueva, y eso no escapó a los ojos del oso codicioso. El oso, que acechaba la ocasión, empezó enseguida a sembrar cizaña para avivar la ira del soberano. Inclinándose, el oso susurró al oído del león que el zorro no le tenía ningún respeto y que no venía a propósito.
Mientras tanto, el astuto zorro, que había llegado hasta la entrada de la cueva y había oído aquellas palabras, preparó un plan ingenioso. El zorro entró con gran reverencia y se arrodilló ante el león con un porte digno de reyes. Rugiendo de furia, el león preguntó al zorro por qué se había demorado tanto y dónde había estado. El zorro, conservando la calma, dijo, mi excelso soberano, he recorrido tierra tras tierra para hallar remedio a vuestra enfermedad. Al oír la palabra curación, los ojos del león enfermo brillaron y quiso saber con impaciencia cuál era la medicina. El zorro explicó que los sabios le habían dicho que la piel fresca de un oso vivo era el único remedio para aquel mal.
Subrayó con gran seriedad que la piel caliente envolvería el cuerpo del león y le devolvería la salud. El león enfermo, temiendo por su vida, se lanzó sin perder un instante sobre el oso que tenía al lado. El oso intrigante, sin entender lo que le sucedía, huyó dolorido fuera de la cueva para salvar el pellejo. El oso cayó en su propia trampa y pagó caro el haber cavado un hoyo para otro. El astuto zorro, en cambio, sonrió para sus adentros y desapareció en paz en lo hondo del bosque. Quien desea el mal a otro acaba siendo la víctima de la desgracia que él mismo preparó. Quien cava un hoyo para otro, primero cae él mismo dentro.