El león enfermo, el zorro y el ciervo
El viejo león enfermo pidió al zorro astuto que le trajera carne fresca de ciervo. El zorro astuto fue junto al ciervo ingenuo y lo engañó diciendo: "El rey león te elegirá como heredero, ven de inmediato a la cueva." El león atacó repentinamente al ciervo que entraba en la cueva, pero el ciervo logró escapar perdiendo solo una oreja. Sin rendirse, el zorro encontró de nuevo al ciervo y lo arrastró a la cueva por segunda vez diciendo: "El rey quería susurrarte al oído, te asustaste y huiste, vuelve de inmediato."
Cuando el ciervo entró por segunda vez en la cueva, el león lo despedazó; el zorro se comió en secreto el cerebro del ciervo y dijo: "Si este ciervo tuviera cerebro, no caería dos veces en la misma trampa." Quienes no aprenden una lección del primer peligro y desastre y vuelven a caer en las mismas mentiras quedan condenados a perder la vida. Los errores cometidos tontamente y la confianza mostrada ingenuamente hacen que una persona prepare su propio desastre. Ser engañado por segunda vez con la misma trampa es una tontería imperdonable.
La persona ingenua que cae dos veces en la misma trampa pierde la vida. Quien no aprende del peligro camina hacia el desastre. La misma mentira no se traga dos veces. La confianza ingenua oscurece la vida.
El precio de la tontería es alto. La persona alerta no repite un error. La sabiduría es sacar una lección de la experiencia.