El león enfermo, el lobo y el zorro
Hace mucho tiempo, un león viejo vivía junto a un bosque fresco. Este león era el rey, pero un día se puso muy enfermo. Todos los animales entraron en la cueva oscura para visitar al rey. Pero el zorro astuto no estaba allí y no vino. El lobo malo notó esto y quiso aprovechar la ocasión. El lobo se acercó al león enfermo y se quejó del zorro.
"Gran rey, el zorro no te aprecia ni te respeta," dijo. En ese momento el zorro llegó a la cueva y oyó estas palabras. Entró sin miedo y se inclinó con respeto ante el rey. El león preguntó con enfado: "¿Por qué llegas tan tarde, zorro?" El zorro respondió: "Señor, busqué una medicina por todo el bosque." "Un gran médico me dijo un solo remedio," añadió.
El león gritó: "¡Dime rápido, cuál es mi medicina!" El zorro dijo: "Necesitas una piel de lobo fresca y caliente." El león enfermo oyó esto y saltó sobre el lobo. El lobo celoso preparó una trampa y cayó en su propio pozo. El zorro sabio salió tranquilo y se fue al bosque profundo. Quien busca el mal de otros cae en su propia trampa. El cazador acaba muchas veces como presa.