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El ladrón y el posadero

Nivel B1 · 295 palabras

El ladrón y el posadero

Érase una vez, al borde de un antiguo bosque donde fluían aguas frescas, había una pequeña posada. El alegre y trabajador posadero de esta posada siempre servía deliciosas sopas a sus huéspedes. En una tarde soleada, un astuto ladrón llegó a alojarse a esta encantadora posada. El ojo del ladrón se fijó en el abrigo nuevo y caro con bordados de seda que llevaba el posadero. De inmediato se le ocurrió un astuto plan para apoderarse de ese hermoso abrigo.

El ladrón se sentó en una silla de madera frente a la puerta de la posada y comenzó a esperar. Cuando el posadero se le acercó, el ladrón comenzó a bostezar y a aullar de forma exagerada. Con sorpresa, el posadero preguntó: "¿Por qué haces ruidos tan extraños, amigo mío?" Dando un profundo suspiro, el astuto ladrón respondió con un tono de voz aterrador. "Tengo sobre mí una maldición muy peligrosa y fascinante", dijo el ladrón. "Cuando bostezo tres veces seguidas, me convierto en un lobo feroz", añadió. "Hasta ahora he bostezado dos veces, y la tercera está a punto de llegar", dijo.

Cuando el ladrón bostezó de nuevo y aulló como un lobo, el corazón del posadero se llenó de miedo. Aterrorizado, el posadero comenzó a correr inmediatamente hacia adentro para salvar su vida. Al correr, ni siquiera se dio cuenta de que se le había caído al suelo el valioso abrigo. El astuto ladrón recogió de inmediato el abrigo del suelo y desapareció en las profundidades del bosque con pasos rápidos. Cuando el posadero cerró la puerta con llave y miró hacia afuera, no pudo ver ni al lobo ni su valioso abrigo. Al darse cuenta de que lo habían engañado, el posadero se arrepintió profundamente de haber creído ingenuamente cada palabra.

Las personas que caen fácilmente en palabras falsas pierden rápidamente las cosas valiosas que tienen en sus manos. La mentira tiene patas cortas.