El Labrador y sus Hijos
Un viejo granjero estaba muy enfermo. Llamó a sus tres hijos perezosos. Quería enseñarles a trabajar la viña. «Hay un tesoro en nuestra viña», dijo. «¡Cavad bien y encontrad el tesoro!» Pronto el viejo granjero cerró los ojos.
Los hijos tomaron azadas y palas. Fueron a la viña y cavaron. Cavaron hondo bajo cada cepa. Durante días removieron toda la tierra. Pero no encontraron nada de oro. Tristes dejaron de cavar.
En otoño la viña dio muchas uvas. La tierra suelta dio una gran cosecha. Los hijos vendieron las uvas y ganaron mucho. Entendieron el verdadero tesoro del padre. El trabajo era el mayor tesoro. Las manos trabajadoras siempre traen buena cosecha.
Quien cuida la viña, come la uva.