El Joven Derrochador y la Golondrina
Había una vez un joven de una familia rica. Este joven no quería trabajar y gastaba todo su dinero. Pronto terminó toda la herencia de su padre. Solo le quedó su grueso abrigo de invierno. Aun así, no aprendió nada de sus errores. Una mañana soleada de primavera, el joven caminaba por la calle.
De repente vio una sola golondrina en el cielo. El joven se puso muy contento y gritó de alegría. "¡Ya llegó el verano, no necesito un abrigo grueso!", dijo. Fue enseguida al mercado y vendió su último abrigo. Gastó rápido ese poco dinero en cosas divertidas. Pero al día siguiente hizo mucho frío y nevó.
Un viento fuerte congeló todo. El joven se quedó fuera y temblaba de frío. Al lado del camino vio la golondrina congelada. El pobre pájaro llegó muy pronto y no sobrevivió. El joven miró al pájaro con tristeza y entendió su error. Se arrepintió, porque creyó en una sola señal. Las decisiones rápidas y equivocadas siempre traen tristeza. Una golondrina no hace verano.