El Jabalí y el Zorro
Hace mucho tiempo había un bosque verde y tranquilo con aguas frescas. En aquel bosque hermoso vivía un jabalí fuerte, trabajador y muy listo. Cada día el jabalí caminaba por el bosque y miraba todo con atención. Debajo de los viejos robles buscaba fruta fresca y descansaba en silencio. Cuando el viento soplaba suave, todos los animales cantaban canciones alegres. Un día el jabalí llegó a un árbol enorme y se paró.
Frotó sus dientes afilados contra la corteza dura y los afiló con cuidado. En ese momento pasó por allí un zorro astuto y lo miró con curiosidad. Cerca no había ningún cazador ni ningún enemigo peligroso. El zorro se acercó riendo, porque quería burlarse del jabalí. —¿Por qué te cansas? ¡Aquí no hay ningún peligro! —dijo el zorro. El zorro astuto se rió por lo bajo de aquel trabajo inútil.
El jabalí siguió con su trabajo con paciencia y levantó despacio la cabeza. Miró al zorro y respondió con una voz tranquila pero firme. —Cuando el peligro está en la puerta, ya no hay tiempo para afilar los dientes —dijo. —Debo prepararme ahora para los tiempos difíciles y así siempre estoy seguro. El zorro no encontró respuesta a estas palabras sabias y sintió vergüenza. La persona que siempre está preparada se salva de los grandes peligros. Hombre prevenido vale por dos.