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El gallo y el zorro

Nivel B2 · 363 palabras

El gallo y el zorro

Érase una vez, en los huertos que se extendían más allá de los valles muy verdes, vivía un gallo apuesto. Cada mañana, cuando salía el sol, este gallo despertaba con alegría a todos los habitantes del bosque con sus cantos. Un zorro astuto que vivía en los rincones escondidos del bosque perseguía a esta ave desde hacía mucho tiempo. Cada día el zorro astuto se escondía detrás de los árboles y esperaba con paciencia un descuido del gallo. Incluso en los días en que el viento soplaba con dulzura, nunca dejaba de buscar una ocasión para atrapar a su presa. Una templada mañana de otoño, el gallo orgulloso estaba ocupado buscando grano sobre una cerca baja.

El zorro, que saltó de repente de entre los arbustos, tomó al gallo entre sus dientes afilados con un movimiento ágil. El gallo se debatía con desesperación y, mientras era arrastrado en la boca del zorro, ideó enseguida un plan de huida en su mente. Justo en ese momento, los aldeanos cercanos empezaron a correr detrás del zorro con palos en las manos y a gritar. El gallo se inclinó hacia la oreja del zorro y susurró con un tono de voz tranquilo y convincente. “Escucha, amigo mío, estos aldeanos gritan detrás de nosotros porque envidian tu presa.” “¡Vuélvete y grítales que este gallo ahora es tuyo y que se ocupen de sus propios asuntos!”

Al zorro le gustó mucho esta idea del gallo, que parecía muy inteligente, y se llenó de soberbia. En el instante en que el zorro astuto abrió mucho la boca para llamar a los aldeanos, el gallo aprovechó la ocasión al momento. El gallo se deslizó de la boca, batió las alas con rapidez y se posó en la rama de un alto plátano cercano. Mientras el zorro comprendía su gran error y miraba hacia arriba con arrepentimiento, el gallo empezó a cantar con alegría en la rama segura. El ave lista, que había usado su inteligencia y su valor, había vencido al zorro astuto que quería cazarla. El zorro, en cambio, con el estómago vacío y la cara avergonzada, tuvo que alejarse en silencio hacia lo profundo del bosque. Quienes conservan la calma ante las situaciones difíciles y usan su inteligencia se salvan con facilidad incluso de los mayores peligros. El arrepentimiento tardío no sirve de nada.