El Fanfarrón
Un atleta orgulloso vuelve a su pueblo natal. El hombre llega de la lejana isla de Rodas. Reúne a la gente en la plaza del pueblo y presume. "Soy el atleta más hábil y más fuerte del mundo", dice.
Con gran soberbia sigue hablando a los aldeanos. "En Rodas salté muy lejos y todos se asombraron", dice. "Todos los nobles y toda la gente de allí son mis testigos." La gente escucha en silencio sus palabras vacías.
Un aldeano listo se pone delante del hombre presumido. "No necesitamos testigos lejanos, amigo mío", dice. "¡Aquí está la isla de Rodas, y aquí está tu ocasión!" "¡Ahora salta aquí y lo vemos!" El atleta mentiroso no dice ni una palabra y se pone rojo.
Los hechos hablan más que las palabras.