El deudor ateniense
Un ateniense debe dinero. Su acreedor exige el pago. El deudor pide más tiempo. El acreedor rechaza la petición.
El hombre quiere pagar. Solo posee una cerda. No posee nada más. La lleva al mercado.
Un comprador examina la cerda. El comprador pregunta por sus crías. El deudor asiente enseguida. Entonces hace grandes afirmaciones. En la primera fiesta, la cerda pare crías hembras. En la segunda fiesta, pare crías machos. El comprador mira la cerda asombrado.
El acreedor escucha esta mentira. Añade una nueva afirmación burlona. En la tercera fiesta, también pare cabritos.
El interés alimenta la mentira.