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El descanso y el trabajo

Nivel B2 · 349 palabras

El descanso y el trabajo

Érase una vez, al borde de un viejo bosque por donde corrían aguas frescas, un carpintero con talento. Este carpintero era conocido por trabajar sin descanso desde la primera luz de la mañana hasta la medianoche. Con las herramientas afiladas de sus manos hacía tallas de madera espléndidas, pero nunca se detenía a descansar. El viejo maestro sabio del pueblo, en cambio, miraba con preocupación aquel estado suyo tan ansioso. El viejo maestro sabía muy bien que un arco que se mantiene siempre tenso se rompe pronto. Un buen día el joven carpintero asumió la tarea de hacer un trono espléndido para el palacio real. Con gran emoción se encerró en su taller y empezó a tallar la madera durante días sin dormir nada.

Cuanto más crecía el cansancio de su cuerpo, más se le nublaba la mente y las manos empezaron a temblarle un poco. En ese momento el maestro sabio entró en el taller y señaló el arco tenso de la pared. "Si mantienes este arco siempre tenso, verás que ha perdido su elasticidad cuando quieras lanzar una flecha", dijo el maestro. El joven movió la cabeza con orgullo y respondió: "No tengo tiempo para descansar, tengo que trabajar." Pero al pasar las horas, sus manos cansadas perdieron el control e hicieron un arañazo hondo en la madera preciosa. Que el trabajo de días se echara a perder en un instante hundió al joven carpintero en un gran desamparo. El maestro sabio se acercó enseguida a él y dejó despacio a un lado el formón que el carpintero tenía en la mano.

Le aconsejó descansar bajo el plátano del jardín acompañado de un viento fresco. El joven cedió por fin, cerró los ojos y cayó en un sueño profundo. Al despertar, su mente se había aclarado y aquella tensión dura y destructiva de sus músculos había desaparecido del todo. Con la energía renovada volvió a su trabajo y convirtió el fallo en un dibujo elegante con un toque maestro. Cuando terminó el trono a tiempo y se lo entregó al rey, todos admiraron la belleza de esta obra maestra. El ritmo de la vida viene de saber descansar en el momento justo tanto como de saber trabajar en el momento justo. Quien corre demasiado se cansa pronto.