El cuervo y la serpiente
Un cuervo hambriento vagaba por la hierba buscando algo de comer. Al ver una gran serpiente enrollada durmiendo al sol, el cuervo se lanzó emocionado. Sin pensar en el peligro, clavó su pico en el lomo de la serpiente para cazarla. La serpiente venenosa se despertó al instante, se giró y mordió brutalmente al cuervo.
Mientras el veneno se extendía, el cuervo moribundo comprendió su fatal error. "Qué pájaro tan desafortunado soy", gimió el cuervo, "creí encontrar un gran botín y perdí la vida." Los movimientos codiciosos hechos sin pensar traen grandes desastres. Quienes ignoran el peligro por codicia no obtienen consuelo en el arrepentimiento tardío.
La codicia ciega los ojos. Los pasos imprudentes traen la ruina. No te lances al peligro engañado por las apariencias. La codicia cuesta la vida.
Las acciones irreflexivas terminan en dolor. Por buscar lo mucho se pierde lo poco. El arrepentimiento tardío de nada sirve.