El cuervo y el cisne
Un cuervo con plumas negras como la pez vio las plumas blancas como la nieve del cisne y sintió una gran envidia hacia él. El cuervo pensó: "El cisne es blanco porque se baña constantemente en el agua y come hierbas de humedal; si yo lo hago también, mis plumas se blanquearán." El cuervo dejó su comida en los contenedores y se estableció junto al lago; día y noche se bañó en el agua y empezó a roer hierbas de humedal. Las plumas negras del cuervo no se blanquearon en absoluto; además, demacrado por comidas no habituales, murió de hambre a la orilla del lago.
Intentar cambiar el temperamento y color que vienen de la creación cambiando factores externos, entorno o hábitos es una envidia imposible. Los esfuerzos artificiales, además de no poder cambiar la naturaleza, destruyen las oportunidades existentes y la salud también. Vivir en paz con la propia estructura nuclear es el secreto de una vida larga y pacífica. La creación no se puede cambiar, pero sí desarrollar.
Las intervenciones externas no pueden cambiar la estructura que viene del nacimiento. Lavar no blanquea la pluma negra. Intentar cambiar la naturaleza destruye. Estate en paz con tu propia esencia.
El esfuerzo artificial arruina la salud. La envidia quita la vida. El respeto a la creación es fundamental.