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El cuervo en el lomo de la oveja y el lobo

Nivel C1 · 341 palabras

El cuervo en el lomo de la oveja y el lobo

Érase una vez, en un ancho prado donde el viento soplaba dulcemente, pacía una oveja de lana suavísima. Esta oveja modesta mostraba una tolerancia y una paciencia infinitas hacia todos los seres que la rodeaban. Un buen día, un cuervo travieso llegó planeando y se posó descaradamente sobre el lomo de la oveja. El cuervo parecía muy a gusto mientras revolvía con el pico la lana de la oveja y se arreglaba las plumas. La oveja tranquila, sin protestar en absoluto por ello, siguió pastando con serenidad. Un lobo hambriento escondido tras los arbustos empezó a contemplar con asombro aquella escena inesperada. El lobo se enfadó y a la vez envidió aquella actitud audaz que mostraba el cuervo.

Acercándose al pastizal con pasos furtivos, llamó al cuervo con un tono duro y astuto. "¡Oh cuervo descarado, claro que es fácil instalarse sin miedo encima de una pobre oveja y divertirse!" "¿Te atreverías acaso a cometer la misma falta de respeto sobre mi lomo?" "¡Has de saber que mis dientes afilados y mis garras fuertes despedazarían al instante esas alas tuyas tan endebles!" El cuervo, sin perder en absoluto la compostura, agitó la cola y cruzó la mirada con el lobo. Aireando levemente sus alas negras, respondió al lobo con una sonrisa astuta. "Sé muy bien ante quién y cuándo inclinarme, y con quién puedo hacerme de rogar."

"Abusar de la piedad de un amigo tranquilo y esquivar la ira de un salvaje son artes distintas." El lobo se quedó helado, sin saber qué decir ante aquella respuesta razonable y valiente del cuervo. El orgulloso habitante del bosque, que presumía de su propia fuerza, quedó casi aplastado ante la inteligencia del cuervo. El cuervo, en cambio, ahuecó sus plumas y siguió limpiándose alegremente el pico sobre el lomo de la oveja. El lobo, atónito por lo que le había ocurrido, metió la cola entre las patas con aire avergonzado y se retiró al bosque. Comprendió que la verdadera fuerza no está en la fuerza bruta, sino en conocer el momento y la persona adecuados. Los seres sabios saben cómo comportarse ante cada cual y dan siempre sus pasos con prudencia. El vinagre fuerte daña su propia tinaja.