El cuco y los pajarillos
Érase una vez, a las faldas de una alta montaña por donde fluían aguas frescas, había un bosque animado. En este bosque, diminutos gorriones, chochines y ruiseñores construían alegremente sus nidos y criaban a sus polluelos con amor. Sin embargo, un cuco de ojos grandes que vivía en el mismo bosque siempre era perezoso en lugar de construir su propio nido. Cuando llegó la primavera, florecieron flores de colores y las pequeñas aves incubaron sus huevos con dulce emoción. El cuco, por su parte, se posó en una alta rama de roble y observó con arrogancia el dulce cansancio de las otras aves. Un día, el astuto cuco hizo un plan malévolo y esperó a que el pequeño chochín dejara su nido.
Cuando el chochín fue a buscar comida, el cuco puso en secreto su propio huevo en ese diminuto nido. Pasaron los días y el enorme polluelo de cuco que salió del huevo se tragó él solo toda la comida traída por la pequeña madre. Mientras sus propios hijos se quedaban con hambre y enflaquecían, el chochín estaba desconcertado y triste sin saber qué hacer. Al darse cuenta de la situación, las otras pequeñas aves del bosque se reunieron de inmediato y fueron hacia el cuco. Mirando el nido desde lejos, el cuco preguntó con orgullo: "¿Por qué me miráis con tanta ira?" El viejo y sabio gorrión dio un paso al frente y gritó: "¡Porque huyes de tu responsabilidad y te aprovechas del trabajo ajeno!"
Manteniendo la cabeza en alto, el cuco se defendió diciendo: "Solo estoy continuando mi linaje, ¿qué hay de malo en eso?" Entre lágrimas, el chochín respondió: "¡Por tu culpa, mis propios polluelos están miserables de hambre!" Uniéndose, las pequeñas aves decidieron expulsar al astuto cuco del bosque. Uniendo fuerzas, las diminutas alas aletearon y gritaron, rodeando al enorme cuco y ahuyentándolo. Sorprendido por lo sucedido, el cuco orgulloso encontró la solución en huir hacia valles profundos.
Desde aquel día, las pequeñas aves protegieron sus nidos con más cuidado y criaron a sus polluelos con alegría. En cuanto al astuto cuco, quedó condenado a vivir lejos completamente solo, sin amigos ni hogar. Ninguna felicidad construida explotando el trabajo de otros dura mucho tiempo. Quien algo quiere, algo le cuesta.