El corvo y la jarra
En un caluroso día de verano, un corvo exhausto por la sed encontró una jarra de barro profunda en el jardín. Había una pequeña cantidad de agua en el fondo de la jarra, pero el pico del corvo no podía alcanzar el fondo de la jarra de cuello estrecho. El corvo intentó volcar la jarra pero la jarra era demasiado pesada; sin rendirse, empezó a recoger guijarros a su alrededor uno a uno con su pico y a dejarlos caer dentro de la jarra. A medida que las piedras llenaban, el nivel del agua subió lentamente y el corvo finalmente bebió a su satisfacción cuando el agua alcanzó la superficie.
En situaciones difíciles donde la fuerza bruta es insuficiente, razonar, actuar con paciencia y producir soluciones prácticas llevan a la victoria. No rendirse ante las dificultades y usar la mente elimina obstáculos que parecen imposibles. Gota a gota el trabajo y el esfuerzo paciente son la mayor fuerza que lleva a la meta. Cuando la mente y la paciencia se unen, ningún obstáculo puede resistir.
La mente y la paciencia superan obstáculos que la fuerza bruta no puede resolver. Donde la fuerza bruta no basta, la mente funciona. El esfuerzo paciente supera obstáculos. Una mente que no se rinde logra lo imposible.
Los guijarros suben el agua. La solución práctica salva la vida. La mente y la paciencia traen la victoria.