El cazador y el lobo
Un cazador mató a un jabalí gigante con una flecha que lanzó; sin embargo, el jabalí herido atacó con sus últimas fuerzas al cazador y lo mató a él también. Un lobo que pasaba por allí encontró los cuerpos sin vida del cazador y del jabalí tirados uno al lado del otro en el suelo. El lobo dijo con gran alegría: "Tanta comida abundante me basta para meses, déjame guardar la carne para después y comerme primero la cuerda del arco." En el momento en que el lobo mordió la cuerda tensa del arco, la madera del arco saltó, se le clavó en el pecho al lobo, y el lobo murió allí mismo.
Quienes dejan el sustento lícito y grande que está ante ellos y dirigen sus ojos a detalles peligrosos y sin valor por extrema tacañería y codicia sufren un desastre. La codicia ciega tanto a la persona que ni siquiera puede ver los peligros más evidentes. El descontento y la ambición sin cálculo, además de causar la pérdida de la gran porción en la mano, cuestan la vida también. Es fundamental usar la mente en lugar de actuar con codicia en el momento de la oportunidad.
Quien deja la comida principal por codicia y se mete en una basura peligrosa perece. La codicia ciega a la persona. El descontento trae desastre. No dejes la porción lista ni sucumbas a la ambición.
La tacañería extrema quita la vida. Actuar con sabiduría salva la vida. La ambición cubre el peligro.