El Burro y el Jardinero
Hace mucho tiempo un burro impaciente trabajaba con un jardinero viejo. Cada mañana el burro se levantaba temprano y llevaba cestas pesadas. El jardinero le daba poca comida, pero siempre quería más trabajo. El burro nunca estaba contento y se quejaba de su vida cada día. Por fin miró al cielo y pidió otro amo al dios. El dios del cielo oyó su voz y lo vendió a un alfarero.
Con el nuevo amo llevó barro pesado en lugar de verduras ligeras. Las cargas eran tan pesadas que al pobre burro le dolía la espalda. "¡Este hombre es mucho peor que el jardinero!", gritó el animal cansado. El burro rogó otra vez y pidió al dios un amo nuevo. Esta vez el dios lo entregó a un vendedor de pieles. El curtidor le dio más trabajo y cargas más pesadas que el alfarero.
En la tienda el burro vio pieles de animales y tuvo mucho miedo. En ese momento comprendió: el curtidor mataba animales por sus pieles. Recordó los días con el jardinero y vio su propio error. "Quiero volver con mi primer amo, porque aquí tengo miedo de morir", dijo. Pero ya era muy tarde y los buenos días no volvieron.
La persona debe ver el valor de sus cosas antes de perderlas.
Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.