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El Burro que Llevaba la Estatua del Dios

Nivel A2 · 212 palabras

El Burro que Llevaba la Estatua del Dios

Una mañana soleada, un anciano puso una hermosa estatua sobre su burro. Para la gente del pueblo, la estatua era muy sagrada y valiosa. El hombre y su burro salieron hacia el gran templo de la ciudad. El pequeño burro caminaba despacio con la carga pesada. Mucha gente esperaba en el camino y los miraba con curiosidad.

Cuando la gente vio la estatua, se inclinó y empezó a rezar. Todos estaban al lado del camino y mostraban un gran respeto. El burro creyó que la gente se inclinaba ante él y se puso muy orgulloso. Se dijo: «¡Qué animal tan importante y tan fuerte soy!» De pronto caminó más despacio, levantó la nariz y empezó a rebuznar. Ya no quería andar; se quedó quieto y saludaba a la gente.

Ese comportamiento tan orgulloso enfadó mucho a su dueño. El anciano levantó su palo y golpeó suavemente la espalda del burro. Con voz enfadada le dijo: «¿Quién te crees que eres, burro tonto?» «Esta gente no se inclina ante ti, sino ante la estatua sagrada de tu espalda.» Cuando el burro entendió la verdad, sintió vergüenza y bajó la cabeza. Olvidó su orgullo y siguió en silencio hacia el templo.

El orgullo por el rango y el valor de otros solo te deja en ridículo. Quien monta caballo ajeno, pronto baja a pie.