El Burro Comprado a Prueba
Hace mucho tiempo, un comerciante amable vivía en un pueblo lleno de flores. En su jardín había hierba verde y establos enormes. Un día el comerciante fue al mercado y vio un burro muy bonito. No compró el burro enseguida, sino que primero quiso probarlo. El vendedor sonrió, aceptó ese deseo y le dio el burro.
El comerciante llevó el burro nuevo a su establo ancho. En el establo vivían muchos burros simpáticos con costumbres diferentes. El burro nuevo entró en silencio por la puerta del establo. No miró nada a los burros trabajadores de alrededor. Fue directo al burro más perezoso y más glotón del establo. Se hizo amigo suyo enseguida y se tumbó a su lado.
El comerciante vio esto, movió la cabeza y se sorprendió mucho. El comerciante tomó la cuerda y sacó el burro del establo. No perdió tiempo y salió hacia la plaza del mercado. Devolvió el burro a su viejo dueño y pidió su dinero. Con asombro el vendedor preguntó la razón de esa decisión tan rápida.
El comerciante dijo: "Un minuto con él me bastó". Porque cada ser lleva las costumbres del amigo que elige.
Dime quién es tu amigo y te diré quién eres.