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El búho, el gato y el ratón

Nivel B2 · 345 palabras

El búho, el gato y el ratón

Hace mucho tiempo, en el rincón escondido de un viejo molino cubierto de hiedra, vivía un ratón diminuto. Aquel molino era el hogar de un gato que merodeaba con astucia de día y de un búho que se deslizaba por él de noche. El pequeño ratón respiraba con el miedo constante de ser atrapado entre aquellos dos cazadores peligrosos. El gato vigilaba la entrada del agujero mientras había luz, y el búho entraba por las ventanas cuando caía la oscuridad. El ratón, desesperado, decidió usar su inteligencia y su valor para librarse de aquella presión implacable. Una tarde, cuando caía el crepúsculo, el ratón susurró hacia fuera desde el rincón seguro de su nido.

Primero se acercó al gato de la esquina y le dijo que el búho murmuraba sin parar contra él. "El búho afirma que él es el único dueño del molino y que tú eres un gato casero y cobarde", dijo. Furioso por esas palabras, el gato saltó enseguida a la alta viga del techo del molino con el pelo erizado. Después el ratón trepó hasta la rama donde estaba posado el búho, que apenas despertaba de su sueño. "El gato de abajo va diciendo que eres ciego de noche y que no puedes hacer nada a la luz del día", susurró. Herido en su orgullo, el búho abrió sus ojos agudos con rabia y descendió con gran furia.

Los dos cazadores orgullosos se encontraron cara a cara en medio del molino y se enzarzaron en una gran pelea. El gato rugía y lanzaba zarpazos, mientras el búho batía las alas y golpeaba con su pico duro. El ratón astuto, que había avivado la disputa, observó tranquilo desde un lado la lucha despiadada de los cazadores. Mientras los dos fuertes rivales se maltrataban y se agotaban, la amenaza del molino desaparecía por sí sola. Al final el gato se rindió y huyó a esconderse en un agujero, y el búho, con las alas golpeadas, voló muy lejos. El ratón, que había vencido a sus dos grandes enemigos gracias a su ingenio, disfrutó en paz de los sabrosos granos de trigo. Quienes saben volver a su favor la disputa entre sus enemigos se protegen de todo peligro con su inteligencia. Dos rivales nunca comparten el mismo techo.