El Avaro y su Oro
Hace mucho tiempo, junto a un bosque antiguo de aguas frescas, vivía un anciano. Este hombre era muy rico, pero nunca quería compartir su dinero. Vendió todo lo que tenía y compró un gran trozo de oro. Escondió el oro en un hoyo profundo, bajo un gran árbol de su jardín. Cada día iba allí en secreto, abría el hoyo y miraba su oro con amor. Un día, un ladrón astuto siguió al anciano desde lejos.
Cuando el hombre se fue, el ladrón corrió al árbol y cavó la tierra. Vio el oro brillante, sintió una gran alegría y huyó rápido con él. Al día siguiente, el avaro volvió otra vez para ver su oro. Cuando vio el hoyo vacío, sintió un gran miedo y una gran tristeza. Empezó a llorar muy fuerte y a tirarse del pelo. Su vecino oyó esa voz dolorosa y vino enseguida a su lado.
Cuando el vecino supo la verdad, miró al hombre con sorpresa. Sonrió al avaro y puso una piedra grande dentro del hoyo. "¿Por qué lloras? Piensa que esta piedra es oro", dijo. "Nunca gastabas tu oro, así que la piedra hace el mismo trabajo", añadió. Cuando el avaro oyó estas palabras, entendió su error, pero ya era tarde. La riqueza sin uso no da nada bueno a la vida de una persona. Lo que tú no disfrutas, otros lo disfrutan.