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El ateniense y el tebano

Nivel A2 · 222 palabras

El ateniense y el tebano

Hace mucho tiempo, un ateniense rico y un tebano pobre que vivían en la Antigua Grecia emprendieron un viaje juntos. Durante el viaje, los dos hombres empezaron a charlar alegremente, soñando con grandes cosas. El ateniense presumía de las riquezas de su ciudad natal y pronunciaba palabras grandiosas. El tebano escuchaba con calma y daba respuestas humildes.

De repente, un bandido terrible y armado apareció ante ellos. Con voz amenazante, el bandido exigió dinero a ambos viajeros. Temblando de miedo, el ateniense cayó de rodillas de inmediato y empezó a llorar. «¡Por favor, ten piedad de mí, te daré todas mis riquezas, pero perdóname la vida!», suplicó el ateniense. El valiente tebano, sin perder la calma, agarró al instante su bastón. Decidido, el tebano avanzó hacia el bandido y logró espantarlo.

Una vez pasado el peligro, el ateniense se levantó del suelo con vergüenza. El tebano sonrió y miró a su amigo ateniense. «Hablar con grandilocuencia no basta para proteger a una persona en momentos de peligro», dijo el tebano. «El valor y las acciones de una persona son más valiosos que sus palabras», añadió. Después de esta lección, el rico ateniense nunca más volvió a hacer presunciones vacías.

En los momentos difíciles importan las acciones valientes, no las grandes palabras. Obras son amores y no buenas razones. Hablando no se hace el trabajo. Soplando no se apaga el fuego.