El Asno Salvaje y el Asno Doméstico
Hace mucho tiempo un asno salvaje vivía libre en las altas montañas. Este asno comía hierba fresca y bebía agua fría de los arroyos. Un día bajó del monte y pasó cerca de una gran granja. En la granja vio un asno doméstico limpio y gordo. El asno doméstico estaba al sol y tenía mucha comida rica. El asno salvaje sintió mucha envidia y se acercó al pueblo.
«¡Qué suerte tienes, comes comida rica todos los días!», dijo. El asno doméstico movió la cabeza con orgullo y dijo que estaba contento. El asno salvaje pensó en su vida dura y se puso triste. Pero al día siguiente volvió al pueblo muy temprano. Esta vez vio al asno doméstico bajo una carga pesada. El dueño caminaba detrás de él y lo golpeaba con un palo. El asno doméstico lloraba de cansancio y respiraba con mucha dificultad.
El asno salvaje vio esa escena terrible y se quedó muy sorprendido. Corrió enseguida hacia el asno doméstico y lo miró con atención. «Ya no te tengo ninguna envidia», dijo el asno salvaje. «Detrás de tu buena comida hay mucho dolor y esclavitud.» El asno salvaje dio la vuelta y corrió hacia sus montañas libres. Una vida pobre en libertad vale más que la riqueza bajo el látigo. Metieron al ruiseñor en una jaula de oro, y él gritó: «¡Ay, mi patria!»