El Apicultor
Un día un viejo apicultor salió un rato de su jardín. En ese momento un ladrón malo entró sin ruido. El ladrón robó toda la miel dulce y huyó. Poco después el apicultor volvió a su jardín.
Vio las colmenas vacías y se puso triste y pálido. Pronto las abejas volvieron del campo al jardín. Las abejas vieron las colmenas vacías y se enfadaron mucho. Para las abejas, el hombre junto a las colmenas era el ladrón.
Las abejas furiosas atacaron al apicultor y lo picaron. El viejo apicultor gritó de dolor y se enfadó. ¡El ladrón de verdad huyó, pero vosotros picasteis a vuestro dueño! Las abejas comprendieron su gran error, pero ya era tarde. Con ira, la gente hace daño a sus buenos amigos. El que se enoja, siempre pierde.