El águila y el cuervo
Un águila descendió desde la cumbre de una montaña, atrapó a un cordero y se elevó al cielo. Un cuervo vanidoso que miraba desde una rama pensó que podía hacer lo mismo. Fijando su mirada en un enorme carnero, el cuervo se lanzó sobre su lomo. Sin embargo, sus garras se enredaron en la espesa lana del carnero, atrapándolo más al luchar.
Por más que el cuervo aleteó, no pudo alzar el vuelo y quedó atrapado indefenso. El pastor vino, atrapó al cuervo fácilmente y le cortó las alas para sus hijos. Cuando los niños preguntaron "¿Qué pájaro es este?", el pastor respondió: "Un cuervo que se creía águila." El cuervo pagó caro no conocer sus límites y emprender tareas superiores a sus fuerzas.
Emprender tareas que superan tus fuerzas lleva al ridículo. No intentes abarcar más de lo que puedes. Quien olvida sus límites camina al desastre. El orgullo desmedido trae la ruina.
Cada uno debe actuar según su capacidad. Zapatero a tus zapatos. Estira los pies hasta donde alcance la manta.