Apolo, las musas y las ninfas
Érase una vez, en un bosque de cuento de hadas lleno del trinar de las aves, vivía Apolo. El joven y talentoso Apolo disfrutaba tocando las melodías más hermosas con su magnífico instrumento todos los días. Las Musas de hermosas voces siempre lo acompañaban y esparcían alegría por el bosque. En cuanto a las Ninfas de los Árboles que vivían en los viejos árboles en lo profundo del bosque, encontraban paz en esta dulce música. Bajo la luz del sol brillantemente resplandeciente, todos bailaban y cantaban canciones juntos.
En un caluroso día de verano, una orgullosa Ninfa del Árbol decidió oponerse a la música. La pequeña ninfa gritó: "¡Mientras tengamos nuestra propia voz, no tenemos ninguna necesidad de vuestra música!" Apolo sonrió, tocó suavemente las cuerdas de su instrumento y comenzó a tocar una melodía cautivadora. Las Musas también se unieron a él con sus voces más elegantes, creando un eco maravilloso en el bosque. El viento se detuvo y las hojas comenzaron a escuchar esta magnífica armonía sin moverse.
La orgullosa ninfa miró a su alrededor con asombro y no pudo ocultar la dulce emoción de su corazón. "Estas melodías realmente descansan nuestra alma", dijo, admitiendo sinceramente su error. Apolo y las Musas invitaron también a las Ninfas de los Árboles a unirse a esta hermosa diversión. Todas las ninfas se tomaron de las manos, giraron con alegría y bailaron juntas durante horas. Gracias al poder unificador del arte y la amistad, todos los seres vivos del bosque experimentaron una gran felicidad.
Desde aquel día, la gente del bosque continuó viviendo en amor y armonía para siempre. El arte verdadero y la palabra dulce logran ablandar incluso los corazones más duros. Más vale maña que fuerza.